Política

Españoles, Franco ha muerto

El 20 de noviembre de 1975 moría el dictador Francisco Franco, hace ya casi cuarenta y dos años. Fueron cuatro décadas de dictadura que dejaron crímenes aún por resolver y juzgar, iniciando España una nueva época con elecciones democráticas y la aprobación de una Constitución, la del 78, para unirnos a todos camino de un futuro próspero, solidario y de la mano de la Unión Europea, que sin tener la fuerza que hoy atesora ya apuntaba maneras. Tras el intento de golpe de Estado de Tejero el 23 de febrero del 81, la situación política se estabilizó por fin y la transición fue un hecho.

La muerte de Franco es innegable, pero hoy en día hay muchos que no lo tienen asimilado, de ahí el titular informativo del artículo, y ven el fantasma del gallego en cualquier rincón, sobre todo cuando se quedan sin argumentos para defenderse o atacar al adversario político, en este caso el Partido Popular.

El hecho de que un ministro de Franco, Manuel Fraga Iribarne, fundara Alianza Popular años después, no convierte en franquistas a todos los miembros o simpatizantes de los populares, al igual que Ramón Espinar no es un delincuente porque su padre sea uno de los encausados en el asunto de las tarjetas black. Generalizar no es normalmente una buena opción, y ante todo no es justa.

Dicho esto, tampoco estaría mal que los populares pusieran también de su parte e hicieran visible su separación de los grupos de ultra derecha, aunque eso lleve acarreado una pérdida de votos que creo que no están dispuestos a asumir.

El periodista Carlos Hernández, que fuera jefe de comunicación del PSOE, en un artículo reciente en eldiario.es, dice que en España no hay un partido de ultra derecha, al contrario de lo que ocurre en muchos países europeos, porque ya tenemos al PP, si bien aclara que no todos los votantes de los populares son de la extrema derecha. Literalmente, escribe: “la mayoría de los votantes del PP no son de ultra derecha, pero la mayoría de la ultra derecha sí vota al PP“.

No coincido con Hernández en otras cuestiones de su artículo, pero da mucho que pensar. Su conclusión es que España necesita “un partido ultra para evitar que los ultras sigan influyendo decisivamente en el presente y en el futuro de España” ya que, según el autor, tienen mucha en el PP.

Sea como fuere, es un error malintencionado seguir recurriendo a la época franquista para criticar todo lo que hace el PP. Facha, franquista o fascista es una etiqueta muy fácil de colgar, en particular fascista a políticos de distintos colores, como estamos viendo ahora en Cataluña. donde los independentistas están clavando el libro de estilo de los fascismos. Pero ya va siendo hora de que sigamos adelante, que seamos capaces de aprender de lo vivido y tratar de no caer en los errores de siempre. Y eso sí, aclarar los crímenes del pasado.

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