Sociedad

La Predilecta siempre estará abierta

Foto de portada cedida por la familia Panés Benítez

En 1982 el Mundial de fútbol de España centraba todas las atenciones en nuestro país. Mientras Naranjito se convertía en el trending topic de la época yo, con ocho años, pasé cierto tiempo en cama a causa de una enfermedad. Dos cosas recuerdo con claridad de aquel momento. La primera, el sonido de la moto del practicante que cada día venía a mi casa para pincharme. La segunda, a mi abuelo Juan, que llegaba con los merengues de fresa que el médico me había recomendado comer. Envueltos en papel amarillo, con una cinta verde a lo largo y ancho del paquete, destacaba el nombre de la confitería: La Predilecta.

Hace apenas unos días, en su página de Facebook se leía el siguiente mensaje:

Estimados clientes, amigos y familiares. Tras 77 años de trabajo, La Predilecta cierra sus puertas. Nos jubilamos.

El cierre de un negocio siempre es una mala noticia, más aún si se trata de un nombre como el de La Predilecta, unido desde siempre a Chiclana y, sin duda, a mis recuerdos. Pepi Benítez, su última propietaria, se merece ya un descanso para disfrutar de todo lo que la vida le ha dado: unos hijos maravillosos y unos nietos que le den alegría tras muchos años de trabajo y algún momento, por desgracia, de sufrimiento.

La imagen de La Predilecta en la calle La Vega la mantengo asociada a mi niñez. Vía céntrica de Chiclana por antonomasia, día tras día pasaba por delante de su puerta oliendo los artesanales dulces allí expuestos. Había cosas innegociables en mi casa, y la merienda del fin de semana en La Predilecta era una de ellas.

Antonio Panés, marido de Pepi tristemente fallecido, me preguntaba por mi padre y el resto de la familia, y yo le contaba mientras veía cómo amontonaba cuidadosamente dulce tras dulce, deseando que llegara el momento de volver a casa, abrir el envoltorio y disfrutar de las carmelas, los huevos fritos, los merengues, los petisús, los palos de nata, los hojaldres con crema… Todavía se me hace la boca agua. Y todavía recuerdo las marcas en la mano por querer romper la cinta que rodeaba el envoltorio en vez de cortarlas con las tijeras…

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Uno de los expositores con dulces típicos de La Predilecta

Es curioso cómo las personas recordamos ciertos momentos. En mi caso, tengo grabado en la memoria el día en que mi padre llegó a casa y nos dijo, casi sin creerlo aún, que Antonio Panés había fallecido. Pocos días atrás yo había estado con él, y tuvimos una conversación que también tengo presente como si fuera ayer mismo y cuyos detalles me guardo.

Hay negocios y comercios cuyos nombres quedan siempre unidos al pueblo en el que se encuentran. El caso de La Predilecta y Chiclana es indiscutible. Personalmente, me traslada a unos años felices, de infancia y adolescencia, al que muchas veces vuelvo cuando mi cabeza empieza a dar vueltas y necesito desconectar. Será la melancolía…

Pepi Benítez se ha jubilado pero La Predilecta nunca cerrará. Su nombre está ligado a la historia de nuestro pueblo y sus puertas siempre estarán abiertas en mi memoria. Y gracias Pepi, sobre todo gracias porque Antonio, tu y tu familia, a los que sabes que aprecio, podéis sentiros muy orgullosos de todos estos años de trabajo. Disfruta de tu jubilación. No tengas duda de que te lo has ganado.

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2 thoughts on “La Predilecta siempre estará abierta

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