Historia, Sociedad

Medallas de quita y pon

No hacía falta ser muy espabilado para darse cuenta de que cuando el torero Juan José Padilla se enfundó la bandera con el águila por escudo, fuese o no fuese preconstitucional es lo de menos, la mecha de la polémica se acababa de encender. Y en tiempos como los actuales, las redes sociales avivan la llama en cuestión de segundos. El diestro jerezano declaró no haberse dado cuenta de que la bandera llevaba ese escudo, y que en cualquier caso se había sentido cómodo. No tengo por qué no creerle, Padilla es una persona que, nos guste o no lo que diga, lo hace con claridad.

En Jerez hay una calle con su nombre, que Podemos ya ha pedido que se retire. Y además, Padilla es imagen publicitaria de una campaña de la Diputación de Cádiz, que también le concedió la Medalla de Oro de la provincia en 2013. Al igual que ocurre con la calle, muchas voces se han elevado pidiendo que se le retire la condecoración.

La presidenta de la Diputación, Irene García, ha anunciado que el Servicio de Memoria Histórica y Democrática de la institución provincial va a revisar de oficio todas las condecoraciones honoríficas, menciones y homenajes otorgados para que se anulen las concedidas a personas que incumplan la Ley de Memoria Histórica y que incurran en comportamientos antidemocráticos.

No sería la primera vez que se hace. La Junta retiró en 2014 la Medalla de Andalucía a Isabel Pantoja, concedida en 2002, por su implicación en el caso Malaya. El Ayuntamiento de San Fernando condecoró a la revista francesa Charlie Hebdo con el III Premio a la Libertad de Expresión, cambiando de opinión al año siguiente.

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Padilla recibe la Medalla de Oro de manos del entonces presidente de la Diputación, José Loaiza. Foto: Diputación de Cádiz

Hay que estar muy seguros de que se premia con propiedad. Personalmente creo que en el caso del semanario francés se otorgó más por oportunismo político, de ahí el tener que dar marcha atrás cuando se dieron cuenta de que Charlie Hebdo no era merecedor del reconocimiento.

Pero también creo que si se premia a una persona por un motivo concreto, debe mantenerse mientras que esos motivos permanezcan. Y si no, que no se concedan premios o se haga a título póstumo, como decíamos esta semana en una tertulia televisiva en la que participé.

Tampoco estaría de más mayor seriedad por parte de las instituciones que otorgan los premios. No tiene lógica hacer ahora una revisión de premiados apropiados para seguir siéndolo y otros que no. Como todo en esta vida, terminará convirtiéndose en una lucha política, en blanco o en negro. Y aunque sea radical, para estar envueltos en estas polémicas que nada aportan, prefiero que desaparezcan. Muerto el perro, se acabó la rabia.

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